sábado, 29 de diciembre de 2012

Salinas de Bonanza y Brazo del Este

Despertamos el segundo día con una intensa niebla y nos dirigimos a las Salinas de Bonanza, donde nos encontramos con Rafa e intentamos localizar al Falaropo tricolor que días atrás había andado por la zona.
Recorrimos prácticamente todas las salinas y no pudimos dar con él. Tampoco acompañaba la niebla que no se levantó en toda la mañana, aunque nos ofreció espectaculares imágenes de la zona y de las aves.

Al comienzo de las Salinas, nos encontramos con esta confiada garza real, que ofrecía una bonita imagen entre la espesa niebla.


Otra ave que se mostró muy confiada y en un posadero no habitual para ella, era este andarríos chico.


Hasta pasada una hora, apenas había pájaros en la zona, tan solo alguna cigüeñuela que salía volando entre la niebla al escuchar el motor del coche.


Y la gran alegría de las Salinas de Bonanza fue un grupo de más de 20 gaviotas picofinas, que mostraban un precioso color rosado entre las aguas mansas y la niebla.


De aquí pusimos marcha al Brazo del Este del Guadalquivir, que tampoco defraudó en cuanto a calidad y cantidad de aves. Entramos por el Muro de los Portugueses, que en ocasiones se encontraba en mal estado debido a las lluvias de días pasados.


Como es habitual en el Brazo del Este, miles de moritos en el suelo y volando en grandes bandos ¡todo un espectáculo! para la vista.


Entre las rapaces, y por orden de fotos, numerosos ratoneros, cinco águilas calzadas y bastantes aguiluchos laguneros, como este macho.




Otra de las sorpresas del día, este esmerejón que desconfiado, posaba junto al muro.


Muchos cernícalos comunes también por la zona en busca de alimento, antes de caer la noche.


Pudimos observar varias cigüeñas negras durante el recorrido, pero al final del Muro de los Portugueses contemplamos un grupo de seis, que se dejó fotografiar, aunque bastante lejos.


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