domingo, 17 de agosto de 2014

Con el hidro en el Cubillas

En compañía de mi amigo Sergio nos dispusimos a visitar el Embalse del Cubillas para ver las aves que en esta época acuden a esta zona húmeda de la provincia, y de paso realizar la segunda prueba con el hidrohide.

Tras un rápido vistazo al embalse y localizar la zona donde entraríamos con el hidro, y que no causara molestias a las aves, me lancé al agua mientras Sergio desde la orilla y el telescopio montado disfrutaba de la cantidad de aves que esta tarde había en el embalse.

En este embalse tanto la profundidad, que es mayor, como el lodo del fondo, dificultan más la progresión que en los Bermejales, aunque se ve compensado por una mayor presencia de aves, en cuanto a cantidad de especies y número.

La lástima fue que había varias motos de agua y otras embarcaciones a motor, que aunque lejos y que no molestaban en exceso a las aves, si que dificultaban el enfoque debido a las olas. Era casi imposible mantener el hidro quieto, incluso en alguna ocasión la ola me desplazaba más de 50 cms. verticalmente, con el riesgo de mojar la cámara. Al final de la tarde se tranquilizaron las aguas, aunque ya había poca luz.

De todas formas pudimos disfrutar de numerosas observaciones:

- En la orilla: chorlitejo grande y chico, andarríos chico y grande, correlimos tridáctilo y menudo, 12 garzas reales, gallinetas, fochas, cigüeñuelas, garcillas, lavanderas blancas, cascadeñas y boyeras.

- En el entorno: paloma torcaz, tórtolas, numerosos rabilargos, arrendajos, urracas, carboneros, ruiseñor bastardo, y un paso espectacular de avión común, golondrinas y vencejos.

Una vez recogido el material, al poco de subir a los coches, pudimos ver un dormidero de más de 1000 garcillas bueyeras que pusieron la guinda a esta tarde. (bueno, la guinda fue en el bar La Cueva).

Os dejo algunas fotos de la jornada










viernes, 8 de agosto de 2014

Primera sesión con el Hidrohide en los Bermejales

 Después de varios meses desde que me fabriqué el hidrohide, he podido probarlo, con unos resultados y sensaciones buenísimas.

El sitio elegido para el bautizo, la cola del Embalse de los Bermejales. A pesar de no encontrar muchas especies, si que pude adaptarme a este modo de fotografía, que permite el acercamiento a pocos metros de las aves, sin que estas se inquieten y sin molestarlas. 
Aún así, hay que saber donde está el límite en la práctica de esta modalidad, para no llegar a causar ninguna molestia a las aves.

Tras montar el hidro, la cámara, un botella de agua para hidratarse y un bote estanco con tarjetas, baterías, móvil y algún elemento más, me enfundé el traje de neopreno (imprescindible si queremos estar un período prolongado en el agua sin enfriarnos, aún siendo verano).
La primera sensación es de inestabilidad, pero en unos minutos me adentré por la orilla, con el agua hasta la cintura, buscando comodidad y caminando lentamente para acercarme a la primera especie, el chorlitejo chico, con varios individuos en la orilla.
Estas aves empiezan a ser visibles en nuestros humedales en estas fechas, coincidiendo con la migración, y se mostraron muy confiadas ante la presencia del hidro, permitiéndome realizar más de 100 fotos.
El anillo ocular amarillo del chorlitejo es bellísimo, y poder contemplarlo a escasos 3 metros es una pasada.





De vez en cuando, algunos ejemplares volvían su cabeza mirando al cielo, y es que había un águila calzada que no paró de dar pasadas a escasa altura por la cola del embalse.



Junto a los chorlitejos, varios andarríos chicos, otra ave que se mostró también confiada ante mi presencia, y que incluso parecía que me dedicaba una canción, abriendo su pico.



La última especie que pude fotografiar fue la garza real. Varios individuos se encontraban en la cola del embalse, aunque no quise acercarme en exceso, ya que son aves muy recelosas y no quería causarles molestias innecesarias, así que monté el multiplicador, aumentando la focal a 600mm e intenté captar algunas imágenes, hasta el momento que la calzada pasó en vuelo rasante muy cerca de la garza y esta levantó vuelo y se posó en un pino cercano.



Aquí estoy una vez montado el hidro, con mi neopreno, dispuesto a realizar mi primer viaje. a los lados, dos señuelos de ánade real, para dar confianza a las aves.

En el interior del hidro, a un lado una botella de agua, imprescindible por las altas temperaturas que hacían para no deshidratarse. A otro lado, un bote estanco, con material diverso. Además de la ventana frontal, le he practicado dos pequeñas ventanas laterales, que además de facilitarme la visión, permitieron la entrada de aire fresco.
La cámara montada en una rótula gimbal, sobre un soporte casero.

Y esto es lo que yo veía desde el interior del hide, por la ventana frontal.

En unos días lo probaré en otro lugar, y ya contaré los resultados

martes, 5 de agosto de 2014

Anillamiento de Flamencos en Odiel

Esta pasada semana he estado en Doñana y Odiel.
En Doñana he estado visitando a los amigos de la Cañada de los Pájaros, donde he pasado tres días fabulosos, de risas, baños de barro, salidas al campo, y sobre todo, encuentro con buenos amigos.

El viernes tarde nos desplazamos Fran, Salomé, Amanda, unas chicas de prácticas de la Cañada y yo, a las Marismas de Odiel, para el anillamiento de Flamencos que se iba a realizar el sábado a primera hora de la mañana.

A las 19 horas, reunión en el Centro de Visitantes para recibir las instrucciones y la distribución de equipos, de mano de Manolo Rendón.


Y el sábado, a ponerse en marcha a las 5.30 h de la mañana, dirección hacía una de las salinas, donde este año han criado los flamencos, casi 3000 pollos. El paisaje a estas horas espectacular, con las luces de Punta Umbría a un lado, a otro Huelva, reflejadas en las aguas de las salinas.

Después de llevar a los pollos hacía el muro donde se iban a encerrar casi mil, con el agua por encima de las rodillas y lodo en muchos tramos, además del frío, todo quedó listo para anillar casi medio millar de estos simpáticos flamenquitos.


Mi equipo de anillamiento fue el azul, donde teníamos preparadas las anillas metálicas y de pvc para las aves.

En esta foto, Julio y Sarry, con los pollos de flamenco en el corral, antes de empezar el anillamiento. A partir de este momento unas horas de duro trabajo para terminar lo antes posible y molestar lo justo a los pollos.



A pesar de ser unos pollos, ya estaban creciditos, y los picotazos en las orejas, a estas horas, que todavía hacía frío, pues dolían más que molestaban. Pero bueno, hay que entender que estaban nerviosos los pobres...y yo también, jaja.

En otra zona, se procedía al pesaje y a tomar medidas biométricas.

Y tras anillar alrededor de medio millar de pollos, el resto se liberaron de nuevo...



Terminado el anillamiento, a lavarse un poquito, que estábamos de lodo hasta las orejas, y a disfrutar de los limícolas de la zona y de las águilas pescadoras con los pollos ya volantones.