viernes, 8 de agosto de 2014

Primera sesión con el Hidrohide en los Bermejales

 Después de varios meses desde que me fabriqué el hidrohide, he podido probarlo, con unos resultados y sensaciones buenísimas.

El sitio elegido para el bautizo, la cola del Embalse de los Bermejales. A pesar de no encontrar muchas especies, si que pude adaptarme a este modo de fotografía, que permite el acercamiento a pocos metros de las aves, sin que estas se inquieten y sin molestarlas. 
Aún así, hay que saber donde está el límite en la práctica de esta modalidad, para no llegar a causar ninguna molestia a las aves.

Tras montar el hidro, la cámara, un botella de agua para hidratarse y un bote estanco con tarjetas, baterías, móvil y algún elemento más, me enfundé el traje de neopreno (imprescindible si queremos estar un período prolongado en el agua sin enfriarnos, aún siendo verano).
La primera sensación es de inestabilidad, pero en unos minutos me adentré por la orilla, con el agua hasta la cintura, buscando comodidad y caminando lentamente para acercarme a la primera especie, el chorlitejo chico, con varios individuos en la orilla.
Estas aves empiezan a ser visibles en nuestros humedales en estas fechas, coincidiendo con la migración, y se mostraron muy confiadas ante la presencia del hidro, permitiéndome realizar más de 100 fotos.
El anillo ocular amarillo del chorlitejo es bellísimo, y poder contemplarlo a escasos 3 metros es una pasada.





De vez en cuando, algunos ejemplares volvían su cabeza mirando al cielo, y es que había un águila calzada que no paró de dar pasadas a escasa altura por la cola del embalse.



Junto a los chorlitejos, varios andarríos chicos, otra ave que se mostró también confiada ante mi presencia, y que incluso parecía que me dedicaba una canción, abriendo su pico.



La última especie que pude fotografiar fue la garza real. Varios individuos se encontraban en la cola del embalse, aunque no quise acercarme en exceso, ya que son aves muy recelosas y no quería causarles molestias innecesarias, así que monté el multiplicador, aumentando la focal a 600mm e intenté captar algunas imágenes, hasta el momento que la calzada pasó en vuelo rasante muy cerca de la garza y esta levantó vuelo y se posó en un pino cercano.



Aquí estoy una vez montado el hidro, con mi neopreno, dispuesto a realizar mi primer viaje. a los lados, dos señuelos de ánade real, para dar confianza a las aves.

En el interior del hidro, a un lado una botella de agua, imprescindible por las altas temperaturas que hacían para no deshidratarse. A otro lado, un bote estanco, con material diverso. Además de la ventana frontal, le he practicado dos pequeñas ventanas laterales, que además de facilitarme la visión, permitieron la entrada de aire fresco.
La cámara montada en una rótula gimbal, sobre un soporte casero.

Y esto es lo que yo veía desde el interior del hide, por la ventana frontal.

En unos días lo probaré en otro lugar, y ya contaré los resultados

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