martes, 24 de noviembre de 2015

Estrenando temporada de hides

Esta tarde he comenzado una nueva temporada de fotografía desde hides.

El hide-comedero está situado en una zona de bosque, donde los fondos amarillos-ocres-verdosos le dan una tonalidad espectacular en esta época.
La repentina llegada de las bajas temperaturas ha propiciado la entrada de aves al comedero, este año en más cantidad y más especies.

Con mucho frío (aunque me encanta el invierno), y antes de meterme en el hide, ya tenía a un inesperado pinzón real a poco más de medio metro.

A los pocos segundos aparecía un segundo pinzón real, y a partir de ahí un incesable ir y venir de carboneros comunes que estuvieron presentes durante la hora y media de sesión.

Conforme pasaban los minutos el ambiente se animaba, y como no podía fallar, aparecieron dos preciosos petirrojos muy descarados y atrevidos.


Otro que nunca falla en este hide-comedero es el pequeño herrerillo común, con sus tonos azules que lo hacen tan bonito.

Y de nuevo otra sorpresa, un pariente del pinzón real, un ave común en la zona pero que nunca me había entrado al comedero: el pinzón vulgar.

Durante varios momentos fueron hasta ocho las aves que estaban en el comedero, de cinco especies distintas: dos pinzones reales, un pinzón vulgar, un petirrojo, un herrerillo común, dos carboneros y un mosquitero común.

Además, por la zona, trepador azul, agateador, pito real, mito, picogordo, piquituerto, arrendajo, mirlo...

Este es el segundo año del hide y parece que ha comenzado muy bien. Espero que poco a poco vayan entrando las aves que aún no lo han hecho, o que no he podido fotografiar.
En unos días volveré.

domingo, 11 de octubre de 2015

Marruecos, Agosto de 2015

El pasado mes de Agosto varios miembros de SEO Sierra Nevada organizamos un viaje ornitológico a Marruecos.
Como disponíamos de pocos días, y la mayoría del grupo no conocía el país vecino, optamos por un viaje express hasta el desierto.
En Tánger, después de pasar un calvario para cruzar la frontera, alquilamos una furgoneta y nos dirigimos hacía el medio atlas, durmiendo la primera noche en el Auberge Tourtite, cerca de Ifrane, propiedad de mi amigo y gran corredor Abdelkader El Mouaziz.

A la mañana siguiente, visita al cedral, donde observamos entre otros: ratonero moro, pinzón ssp, herrillo común ultramarinus, urraca ssp., trepador azul, etc.


Las estrellas del cedral también se dejaron ver, aunque preferimos observarlas en un lugar apartado del conocido y abarrotado aparcamiento con los puestos de venta de souvenirs.
Más de diez macacos de Berbería, con algunas crías, posaron para nosotros entre cedros y encinas.




Después de esta rápida visita al bosque de cedros, continuamos el viaje por la carretera que recorre el Atlas, realizando algunas paradas en las lagunas de los alrededores de Sidi-Ali.
Por la carretera comprobamos como la limitación de plazas de viajeros en Marruecos no es problema...


En una laguna junto a la carretera observamos varias fochas morunas, y nos acordamos de Plácido y la Cañada.


Presente en todo el viaje, y como es "su año", la tórtola europea abarcó nuestra miradas allá donde la veíamos.
 El viaje hasta el sur algo complicado, con lluvia, un accidente de camión, aunque también disfrutando de aves, como collalba desértica, cernícalos, halcón Tagarote, Calzadas, mucho paso de golondrina y avión, etc.

En Rissani nos esperaba Brahim (GAYUIN, Birding Tours over Morocco) un guía y amigo que nos acompañaría durante todos los días por el desierto.
Como era de noche cuando llegamos a Rissani no pudimos disfrutar del trayecto hacía nuestro hotel, el Auberge Les Dunes D'Or, en plena duna de Erg Cherbi. Una pasada de sitio, y sobre todo, muy atentos, buenas habitaciones con aire acondicionado y excelente comida.


A las 6 AM ya estábamos en pie y en modo buscapájaros, con el primer objetivo muy cerca de nuestro alojamiento.

Nada más llegar a un auberge cercano, vimos la collalba Yebélica, o de Brehm, que no paraba de moverse por los muros de adobe.


Seguimos buscando aves, pasando entre antiguos pozos de agua, prácticamente enterrados por la arena del desierto.

 Después de un rato de búsqueda, por fin aparece uno de nuestras aves más buscadas, el gorrión sahariano, entre una decena de gorriones comunes.
Varias hembras y un macho que se dejó ver solo unos segundos. ¡bimbo!

Algunos no podíamos esconder la cara de felicidad. No eran ni las 8 y habíamos podido observar varias especies objetivo.

Junto al auberge, los gorriones se acercaban a este tubo de agua, que presumiblemene tenía una fuga, y que les aportaba hidratación. Al acercarme pude comprobar que prácticamente no salía agua, tan solo un poro dejaba escapar algo de humedad.


Minutos después, otro bimbo, un alcaudón real ssp elegans, que junto con la ssp. algeriensis observada al norte, nos alegraba la mañana nuevamente.


De aquí camino al desierto profundo, entre pistas sin señalización, a veces sin saber como Brahim era capaz de orientarse, con dos objetivos codiciados: curraca Sahariana y el esquivo chotacabras egipcio.
Durante el trayecto, varias alondras ibis, una de las aves más bellas de Marruecos, que me enamoró cuando la vi allá por 2008.
Su pico lago y figura estilizada es un regalo para los ojos de cualquier ornitólogo.

También por el camino, junto a la collalba, varias terreras, que con su plumaje críptico, apenas eran perceptibles al ojo humano.

Llegados a la cabaña y huerta de un nómada, en pleno desierto, una cogujada ssp nos da la bienvenida junto a varias collalbas yebélicas.

Nos adentramos por la huerta del nómada, con un terreno seco y resquebrajado, trabajado con duro esfuerzo en mitad del desierto, y un ruido nos alerta.
Son una docena de tordinos rojizos, otro bimbo.


Y en mitad de la huerta entre los tordinos, un a ve que no esperábamos, un alzacola, que nos sorprendió gratamente.

Salimos de la huerta y nos adentramos en el desierto buscando la curruca sahariana. A las 10 la temperatura ya superaba los 45º y el ave no se dejaba ver.
Si pudimos observar varias collalbas Ibis, incluso los nidos que utilizan y que se camuflan perfectamente en la escasa vegetación existente.


Mientras buscábamos la curruca, pudimos observar gangas moteadas, que se acercaban a beber agua a uno de los escasos sitios donde había agua.
Este año había llovido más de lo habitual en el desierto y esto propició que hubiera más vegetación y que aún se conservaran en algunos cauces secos pequeños charcos de agua.
Tras una larga búsqueda, por fin se dejó ver de cerca la curruca sahariana. Otro bimbo y una belleza de ave.



De vuelta a la cabaña del nómada nos sobrevoló un halcón Borní, una especie nueva para algunos de los componentes del grupo.

Y como no todo tienen que ser aves, me entretuve en fotografiar algunos reptiles durante el camino de vuelta.


Llegados a la cabaña, Brahim conversa con el nómada, que en los días anteriores había escuchado y localizado un chotacabras egipcio cerca de su casa.
Después de unos minutos caminando, el ave apareció acostada bajo la sombra de la vegetación, ajena a la presencia del grupo.
Un momento mágico, un nuevo bimbo, y uno de los momentos más deseados.

 Para celebrar los avistamientos una foto de grupo y un té en casa del nómada, que no invitó amablemente, y que agradecimos para escapar por un momento del sofocante calor. Dentro de la casa, la temperatura era inferior al exterior, aún así el termómetro marcaba 44º, y eso que este verano no era muy caluroso nos comentaban.


Como siempre, la incombustible tórtola europea atenta a todos nuestros movimientos, jeje.

Y terminamos el día dando un paseo en unos dromedarios de un amigo de Brahim, con momentos muy divertidos.

La tarde terminó de manera curiosa, ya que una tormenta (de lluvia, no de arena), descargó sobre el desierto, dejando un cielo y un color en la arena espectacular, y terminando todos empapados.




Después de cada día, y antes y tras la cena, la piscina del auberge era un lujo que nos agradó mucho.

A la mañana siguiente nos despedimos del auberge que nos había acogido las noches anteriores, un sitio que recomiendo por su situación y buen trato.


De aquí, a las 6AM (que nos gusta madrugar), hasta Rissani, para detenernos primero en una zona del extrarradio y observar mochuelo y escribano sahariano.



Cerca de Rissani tambien observamos mucho cuervo desertícola, en grupos muy numerosos de varios cientos de individuos. Estos de la foto daban cuenta de un animal atropellado junto a la carretera.

Y junto a una zona donde buscamos el búho del desierto, sin éxito, los cuervos tenían su asentamiento.

En esta zona nuestro guía Brahim lo había estado observando días atrás, pero esta mañana no pudimos dar con él. Es un sitio mítico en las guías para buscar este búho.

Aunque si, de nuevo cerca de Rissani, pudimos dar con otro bimbo, el abejaruco papirrojo o persa.

Y en el mismo sitio, además de alcaudón real y zarcero pálido, varios bulbules naranjeros.


Aquí despedimos a Brahim y nos dirigimos a Tánger de nuevo, para tomar a la mañana siguiente el ferry destino a Tarifa. 15 horas de coche interminables, aunque de vez en cuando una parada para tomar una exquisita coca cola made in marocco nos refrescaba.

HASTA EL PRÓXIMO VIAJE!!!!