lunes, 23 de febrero de 2015

Navarra y Euskadi en Enero I: de Ondarroa a Laguna de Pitillas

Este pasado mes de Enero, después de una magnífica jornada de campo en Amdújar, disfrutando del lince, me escapé unos días a Navarra y Euskadi,con el objetivo de intentar localizar una decena de aves "raras" que estos días se estaban observando por las costas y el interior.

En el viaje me acompañó Edurne, que se había desplazado a Andújar junto con otros amigos para pasar unos días en el sur, con la suerte de haber visto en varias ocasiones a nuestro felino.

Después de 7 horas de viaje, parada, pasada Vitoria, en Mendixur, casi sin luz, para intentar localizar la primera rareza: porrón bola (Aythia affinis). A los pocos minutos, por la zona donde me habían indicado, aparece el porrón, y también otra ave que buscaba: el porrón bastardo.
Como ya no hay casi luz, del tirón a Huarte, a casa de Edurne y a descansar.

La mañana del segundo día, rumbo a Euskadi. 
Primera parada en Ondarroa, un bonito pueblo, donde se observan una gran variedad de aves marinas.
El día está muy nublado y con viento, pero este bello pueblo y las ganas de localizar las aves son mayores.




En su puerto, estos días se estaba observando Gaviota argéntea americana (Larus smithsonianus) y Gaviota cáspica (Larus cachinnans).
En el puerto varias miles de gaviotas, patiamarillas, sombrías, reidoras...y al rato aparece la Gaviota del Caspio.
Después de varias horas recorriendo cada rincón del puerto, nos desesperamos porque no localizamos la argéntea americana.


Uno de los momentos en que nos asomamos a las rocas detrás del puerto, observamos vuelvepiedras, y junto a estos, otra especie objetivo: pareja de correlimos oscuro.


Cuando ya pensábamos que no localizaríamos la argéntea americana, al realizar una visual a una zona del puerto, en el agua, aparece nuestra gaviota, y la alegría nos invade. Ya la dábamos por perdida.
A las 4 de la tarde, sin comer, una breve parada en Deba para picar algo, y rápidamente para Zarautz.
En este pueblo, realizamos un recorrido por el borde del campo de golf, junto a la orilla de la playa, con unas vistas impresionantes del Cantábrico.





Al día siguiente salimos a la búsqueda de otro de los objetivos: el treparriscos (Tichodroma muraria).
El lugar elegido: La Foz de Lumbier, donde lo localizamos el pasado septiembre, pero fugazmente.
La entrada a la Foz es impresionante. Murallas de un centenar de metros a ambos lados, con el río Irati que la recorre.


Tras atravesar el primer puente se nos abre ante nuestros ojos esta fabulosa Foz, donde disfrutaremos del vuelo de cientos de buitres, que en esta época se encontraban ya en época reproductora.






Además de los buitres, un centenar de cormoranes grandes nos deleitaron durante un buen rato, además de petirrojo, colirrojo tizón, avión roquero, milanos reales, cornejas, etc.



Pero nuestro objetivo era localizar al treparriscos, que no aparecía donde lo vimos en septiembre. Así que recorrimos el cañón hasta el segundo puente, y a la vuelta, un pájaro nos sobrevoló las cabezas, para posarse junto al río: ¡bingo!, Un ave con esos tonos grises y rojos no podía ser otro que nuestro treparriscos.
Cámara en mano, dejando el trípode en el camino, desciendo al río rápidamente, con el corazón a mil y capto unas primeras imágenes del ave, sin darme tiempo a ajustar la cámara, pero con los nervios y el temor a que se fuera, no quería arriesgarme a perder aunque solo fuera una toma testimonial.


Pero como estábamos en racha, el treparriscos, lejos de irse, se quedó casi 15 minutos por la zona. A pesar de la mala y poca luz, y de lo inquieto que es, pude sacar algunas tomas decentes del ave, en la arena junto al río buscando comida...


...en las rocas...


...y mostrándonos su plumaje gris-rojo y negro.





Con alegría de haber disfrutado del treparriscos, y después de charlar amablemente con otros pajareros de la zona, que buscaban el roquero solitario, nos fuimos a comer.
Después de llenar el estómago, dirección a la Laguna de Pitillas, a una hora de camino en coche.
Por el trayecto, decenas de ratoneros y milanos reales, y un par de paradas saliendo de la autovía para captar alguna imagen.





Y así llegamos a esta laguna, con un objetivo: el pájaro moscón.
Miles de aves se encontraban en la lámina de agua de este bellísimo lugar. En los alrededores, un esmerejón y varios cernícalos.



En el agua, las cercetas con su bello plumaje posaron para la cámara.




Y a pocos metros de donde dejamos el coche, entre la vegetación, una pareja de Pájaro moscón (Remiz pendulinus) nos posaron durante un buen rato.
Junto a ellos muchos mosquiteros.



En las orillas de la laguna, centenares de avefrías, que levantaban vuelo al paso del aguilucho lagunero.
Además, mucho pato cuchara, fochas, varios cisnes, porrones, etc.



Y así pasó la primera parte de mi estancia en estas tierras.
La segunda parte: Iratí, Balsa de Zolina y Txingudi.Y otra entrada con las gaviotas de Ondarroa.

1 comentario:

Miguel Antón dijo...

Unas fotos preciosas, enhorabuena!! Las del pájaro moscón son una maravilla, pero lo del treparriscos en la orilla del río como si fuera un mirlo acuático es que es lo más sorprendente!!